Balcarce está a 65 kilómetros de Mar del Plata, tierra adentro, entre las sierras y el campo. Su economía es agrícola y ganadera —es uno de los principales centros paperos del país— y en los últimos años sumó desarrollo industrial en las ramas metalmecánica y textil, además de un sector de servicios ligado al turismo serrano.
Es una ciudad de escala humana: unos 45.000 habitantes repartidos en un partido enorme, donde se llega caminando a casi todo en cinco minutos. El Museo Juan Manuel Fangio, instalado en la antigua sede del Concejo Deliberante, la puso en el mapa mucho más allá de la región, y las sierras que la rodean son el paseo de cabecera de quienes viven ahí.
La oferta se reparte entre casas y lotes, que juntos son la enorme mayoría del stock, con una minoría de departamentos y una presencia de galpones que habla de la actividad productiva de la zona.
Los valores son sensiblemente más accesibles que los de la costa, y eso la vuelve una plaza buena para varias cosas a la vez: comprar una casa con terreno por lo que en Mar del Plata cuesta un departamento, capitalizarse en suelo, o instalar actividad productiva con superficie propia.

