El Puerto es el sector productivo de Mar del Plata y el único con ese perfil en toda la ciudad. Alrededor de la actividad pesquera se organizó un entramado de galpones, depósitos, locales y viviendas que funciona todo el año con una lógica propia, ajena por completo al calendario turístico del frente costero.
Bajo su nombre entran también el Centro Comercial del Puerto —el polo gastronómico de los restaurantes de pescado— y Lourdes, el barrio donde vive buena parte de la gente que trabaja acá. Cada uno tiene su página. Entre los tres explican por qué el Puerto es a la vez zona de trabajo y uno de los paseos más queridos: la Banquina de los Pescadores con los barcos amarillos, la lobería, y el pescado fresco a la vuelta.
Su oferta es la más diversa del portal: PH, departamentos, locales, casas y galpones aparecen en proporciones parecidas, sin que ninguno domine. Ninguna otra zona reparte de manera tan pareja entre vivienda y actividad económica.
Esa diversidad la vuelve una plaza óptima para la compra comercial y productiva —con demanda real, sostenida por una industria que no depende del verano— y también para quien busca vivienda a valores más accesibles que los del frente marítimo, en un barrio con identidad fuerte.

